Talento autodidacta, Faith XLVII desarrolló su firma artística de forma independiente, construyendo su visión a medida que crecía hasta la edad adulta en su Sudáfrica natal. Al principio, se convirtió en una rompedora artista dentro de la escena del grafiti dominada por hombres. Después de ganar notoriedad bajo la etiqueta Faith47, su firma evolucionó hasta convertirse en Faith XLVII.
“No había muchas mujeres en el espacio en ese momento, así que sentí la necesidad de desafiar el tipo de status quo en un entorno masculino”, recuerda la artista. En su trabajo, abordó la compleja dinámica social de su país a través de una perspectiva femenina, y notablemente en una serie basada en la Carta de Libertad del país.
En 2017, Faith XLVII se trasladó de Ciudad del Cabo a Los Ángeles, donde continuó expandiendo y redefiniendo su práctica. Hoy en día, juega un papel líder en la escena artística internacional. A través de sus obras específicas en espacios urbanos, busca conectarse con las comunidades locales: sus murales monumentales en blanco y negro representan animales y criaturas místicas, así como símbolos de la comunidad humana como mapas, manos y figuras entrelazadas.
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